Escape Rooms

Castlemaniac Zaragoza, escape room entre suspense y risas

Castlemaniac Zaragoza - Hay vida después de la oficina

Después de unas cuantas salas de escape a nuestras espaldas (en mi caso, más de 20) ya teníamos ganas de probar alguna de Mad Mansion. Por suerte, hace unos meses la expansión de este sello llegó a Zaragoza con Castlemaniac, una sala que en la actualidad cuenta con un juego (muy pronto, serán dos). Después de los problemas logísticos habituales cuando quieres hacer un plan que junte a varias personas, conseguimos hacernos con un hueco y reservar para su juego Hermanos de Sangre.

Adentrándonos en el castillo de Vlad

Íbamos muy alentados por las buenas críticas que tenía la sala y que, por supuesto, sigue teniendo. La temática llama mucho la atención, en parte porque la gente de Mad Mansion se distingue por cuidar el detalle, y en el caso de sus juegos de escape se encargan hasta de hacer un tráiler audiovisual con el que los escapistas podemos ir haciendo boca. Así que ya íbamos con los deberes hechos: sabíamos que nos íbamos a adentrar en el Castillo de Vlad el Empalador, un espacio en el que se cometió un crimen atroz cuando en 1897 Vlad asesinó a sus dos hermanos menores, sediento de poder, y se convirtió en el vampiro temido que es en estos momentos. ¿Nuestra misión? Acabar con Vlad y liberar a las almas atrapadas en el castillo.

Siguiendo esta trama, en Castlemaniac Zaragoza ofertan dos modos de juego. Por un lado, está el Modo Misterio, pensando para familias y para todos aquellos que no quieran llevarse  muchos sobresaltos. Y, más allá de éste, tienen el Modo Vlad, en el que avisan que aumenta la inmersión a base de meterle un plus de suspense y de tensión… Nosotros elegimos el Modo Vlad (¡habíamos ido a jugar!) y sólo puedo decir que chillé un poquito, pero yo es que soy muy gritona y no me corto un pelo.

Uno de los aspectos que las salas más cuidan últimamente es la inmersión, y por eso cada vez son más habituales los escape rooms en los que el roleo por parte de sus trabajadores comienza nada más atraviesas la puerta. En Castlemaniac Zaragoza vamos a decir que este aspecto está muy cuidado, y que uno va entrando en el ambiente desde el principio (Darkius, me llegó al alma que me llamaras «escritora»). Y, así, ya envueltos en la oscuridad y las sombras del bosque que rodea el Castillo de Vlad el Empalador, comenzamos nuestra aventura en este escape room, en el que íbamos a estar más de una hora de arriba para abajo, e incluso a veces casi paralizados (gracias, Antonio, de no ser por ti no salimos de la sala).

Castlemaniac Zaragoza - Hay vida después de la oficina

Una muestra del trabajazo audiovisual que se marcan en Mad Mansion. / Foto: Castlemaniac Zaragoza

¿Qué se puede contar de Castlemaniac Zaragoza sin caer en el spoiler?

Pues no mucho, claro. A ver qué os vais a pensar. Solamente puedo decir que las pruebas y los acertijos me sorprendieron gratamente, y esto ya es mucho en un escape room (donde, al final, si has hecho varios, los juegos de candados y combinaciones te pueden llegar a resultar algo repetitivos). En este caso, agradecimos la originalidad y, sobre todo en mi opinión, lo bien integradas e hiladas que estaban las pruebas con el desarrollo narrativo de la trama. Y es que una cosa es que encuentres un candado que no te deja abrir un armario y asumas que es «normal» que esté ahí, pero para mí tiene un punto extra de esfuerzo y de inmersión que las pruebas tengan un trasfondo narrativo, un sentido dentro del propio microcosmos que se crea en una sala de estas características.

El nivel de suspense y de tensión va creciendo conforme avanza la historia, que está salpicada de momentos más cómicos para restarle hierro al asunto. Está muy bien llevada por la gente de Castlemaniac Zaragoza, aunque he de decir que hubo un momento en el que la tensión me sobrepasó un poco, pero porque yo enseguida me meto en todo el meollo (y, para muestra, los gritos que pegaba, sobre todo en la última parte del juego, donde gritaba casi todo lo que hacía y un compañero me dijo que no hacía falta que lo hiciera, a lo que yo le respondí gritando, ¡claro!). Vamos, que descargué mucha adrenalina, que tampoco viene mal nunca. Pero, ojo, esto no quiere decir que la sala no sea fluida ni para todo el mundo, porque lo es; no estamos hablando de un juego de terror más estilo Horror Box, sino de suspense, pero que de verdad que yo me meto enseguida en el papel (pobres mis compis y sus oídos…).

Y sí, conseguimos escapar, no sin recibir ayuda de nuestro game máster (muy bien gestionada, por cierto). Quedamos muy contentos y satisfechos con la experiencia, y con ganas de probar el segundo juego de Castlemaniac Zaragoza, que están a punto de inaugurar, Una última esperanza. Si es igual de divertido y está tan cuidado como Hermanos de sangre, merecerá la pena seguro.

Fue un buen plan para un sábado por la mañana, que además nos activó y nos hizo hacer ejercicio para otra parte importante de los escape rooms: el vermú de después.

Castlemaniac Zaragoza - Hay vida después de la oficina

Míranos qué majos.

Datos prácticos de Castlemaniac Zaragoza


Si te has quedado con ganas de más, he escrito de algún otro escape room. Puedes verlo aquí.

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