DestacadoDormitandoEscritura

Cómo elaborar una propuesta editorial

Propuesta editorial - Hay vida después de la oficina

A esta pregunta me enfrenté yo misma cuando quise sacar el manuscrito de Puente de un cajón e intentar que se convirtiera en una novela que pudiera llegar a más hogares. Bueno, seguramente añadí alguna palabra más al interrogante, algo así como «¿Cómo narices elaboro una propuesta editorial yo?».

Así que empecé a surcar la red en busca de artículos que lo explicaran, así como blogs de otras personas que explicaban su experiencia personal. No os puedo hablar mucho del mundo editorial porque apenas lo conozco por dentro, pero sí os puedo hablar de cómo abordé este paso tan importante cuando una quiere publicar su obra. En este post quiero contar cómo acabé redactando mi propia propuesta editorial, para poder ayudar a todos los que anden en la misma tesitura. Así que, ¡allá vamos!

¿Por dónde empezar a redactar una propuesta editorial? Las ideas claras

Una de las primeras cosas que decidí es cómo iba a enviarla. No os voy a engañar, estaba en una situación bastante precaria y no podía permitirme ponerme a imprimir cientos de páginas (además, muy bueno para el medio ambiente no es que sea). Así que decidí que mandaría la propuesta editorial únicamente por correo electrónico, a no ser que se me pusiera por delante alguna oportunidad que no quisiera dejar escapar.

Decidido esto, en este periplo, lo siguiente que reflexioné es que tenía que aclarar un montón de ideas sobre mi propia novela. Parece mentira cuando una ha parido 300 páginas y las ha editado y revisado unas cuantas veces, pero precisamente por ello me resultaba muy difícil enfrentar tareas como escribir una sinopsis, contar de qué iba en un par de líneas… Se sumaba, además, que siempre he sido de enrollarme mucho y me cuesta optar por la concisión.

Así que me puse manos a la obra y decidí ir de más a menos: empezaría por las partes más largas y sencillas y, de ahí, acabaría con las más concisas, así las más extensas me servirían como primer resumen para atacar el resto, que sabía que me iba a costar más.

Después de leer mucho y contrastar varios textos con consejos y recomendaciones, decidí que las partes que iba a incluir en mi propuesta editorial serían las siguientes:

  • El manuscrito.
  • Una biografía.
  • Un documento con lo que llamé «datos sobre la obra».

Ahora paso a explicar por qué decidí incluir estas partes, y por qué de esta manera, y qué incluí en cada una de ellas.

Propuesta editorial - Hay vida después de la oficina

Documentos de mi propuesta editorial

El manuscrito: ¿envío mi obra entera o solo los primeros capítulos?

Sobre esto, leí muchas discrepancias. Hay quien recomienda enviar solo el primer capítulo o los primeros capítulos para así «dejar con ganas de más» a quien lo tenga en sus manos. Sin embargo, otras personas aconsejan facilitar el manuscrito entero, a lo bruto. Sinceramente, nos movemos en un mundo y en un mercado en el que ya es difícil que alguien se interese por tu email y ya es una suerte que descarguen tu archivo (o desempaqueten tu manuscrito si una se decide a enviarlo por correo postal). Así que quise que, si alguien se interesaba por mi propuesta editorial, pudiera tener a su disposición la historia al completo, por lo que decidí que adjuntaría el manuscrito al completo.

Pero esta, como todas, es una decisión muy personal. Yo me decanté por esto pero eso no significa que mandar unos cuantos capítulos sea equivocado o insuficiente. De hecho, quien haya leído Puente sabrá que la novela tiene muy pocos capítulos, así que en mi caso mandar uno ya significaba mandar gran parte del libro.

– ¿Qué detalles incluyo en el manuscrito?

Algo que considero que hay que tener muy presente es que debemos facilitar la tarea de quien nos esté leyendo. Por ello, una parte importante es escribir tus datos de contacto de manera que estén casi siempre a mano, por ello yo incluí en la portada del manuscrito los siguientes: nombre, email y teléfono móvil (en la parte de biografía ya tendría oportunidad de extenderme más). Si os pica la curiosidad, la noticia de que Puente iba a ser publicada me la comunicaron por teléfono.

Por lo demás, era un documento bastante austero: portada con datos, título de la obra y mi nombre de nuevo (en grande) en una tipografía estándar, páginas numeradas y poco más. Sin florituras ni excesivamente recargado. Lo que queremos es que se interesen por nuestra prosa, al menos de momento.

La biografía: ¿de verdad es necesaria?

Buena pregunta, sobre todo para alguien como yo, con grandes dificultades (y pereza, no puedo negarlo) para hablar de sí misma. Pero en mi búsqueda de ejemplos era una parte que veía en todas partes como un imprescindible y, además, pensándolo con profundidad, es la parte donde nos podemos lucir un poco más y de manera más cercana. Eso sí, mejor no extendernos demasiado porque no queremos aburrir a nadie. Yo decidí redactar tres párrafos y, al final de todo, incluir, de nuevo, los mismos datos de contacto que había dejado en la portada del manuscrito. Me ocupó una hoja (a interlineado 1,5) y la redacté en tercera persona. Siempre dudo sobre si usar la primera o la tercera persona, pero en esta ocasión pensé que quedaba mejor así.

Algo que creo que es importante tener presente cuando estamos redactando una autobiografía en este sentido es que cuanto más relacionemos nuestra vida con la escritura, mucho mejor. Como si queremos contar que ganábamos los concursos de relatos de nuestro barrio con 10 años y eso nos motivó. Creo que todo es bienvenido, sin pasarse de extensión, porque todo puede aportar para expresar nuestra pasión por la escritura, así como nuestra seriedad y nuestras ganazas de publicar.

Así que la estructuré de la siguiente manera:

  • Un primer párrafo con mi nombre completo, dónde nací y en qué ciudad, cómo y por qué comencé a escribir y mis estudios e intereses. En mi caso escribí que en la escuela primaria gané concursos en mi barrio (sí, era un ejemplo real) y que estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual me puso en contacto con la escritura de no ficción y la escritura audiovisual.
  • Un segundo párrafo en el que podemos lucirnos de verdad. Casi todos nosotros hemos escrito relatos, tenemos un blog, colaboramos escribiendo en webs, hemos publicado en fanzines… Creo que cada detalle en ese sentido es importante y cuenta para definirnos. Yo escribí sobre la creación y gestión de esta página web (y sobre los temas a los que suelo dedicarles espacio), sobre revistas en las que había colaborado y sobre los cortometrajes que he guionizado.
  • Un tercer párrafo donde reseñaba brevemente los certámenes donde había sido galardonada. Esta es una parte que a mí, personalmente, me produce mucho pudor, pero he de decir que en todo lo que leí subrayaban la importancia de indicar premios y cualquier cosa de renombre. También aconsejaban añadir aquí todo lo que hemos publicado con anterioridad, que en mi caso era cero, así que fue un párrafo escueto.

¡Y listo! Los bonitos datos de contacto que no faltaran y a pasar a la siguiente y última parte.

Propuesta editorial - Hay vida después de la oficina

«Datos sobre la obra»: ¿y aquí qué cuento?

Bueno, esta es la parte que dejé para el final porque, como escribía al principio, sabía que me iba a costar más elaborar. Así que para romper la maldición de la hoja en blanco, ¿qué hice? Pues claro: escribí de nuevo los datos de contacto al inicio del documento.

Bromas aparte con mi propia pesadez, siguiendo diferentes consejos decidí que no quería que el documento se me fuera más allá de las tres páginas, para que no agobiara demasiado (todo a 1,5 de interlineado). Me resultó una elaboración compleja porque esta parte es, en mi opinión, la más importante. Este es el documento al que las editoriales acudirán en primer momento, donde buscarán ese «algo» que les haga decantarse por dar un pasito más y abrir tu manuscrito. Este documento es el que te puede hacer estar un paso más cerca de conseguirlo.

Era el momento de sacar a relucir las fortalezas de mi obra e intentar contar mucho en un espacio reducido. En mi caso, Puente no destaca por tramas complejas sino por el desarrollo de sus cinco protagonistas, pues es una novela totalmente de personajes, así que decidí que iba a ser una parte a destacar. De todas formas, no me quiero adelantar, así que detallaré por partes lo que opté por incluir.

– Datos de la obra

Otro must que todo el mundo recomendaba (u obligaba, porque es realmente importante). Un pequeño parrafito en el que indicar datos concretos de la obra que las editoriales quieren averiguar para ordenarla en su sistema mental y/o interno:

  • Número de palabras (MUY importante).
  • Género.
  • Público al que va dirigido.
  • De qué va la obra en poquísimas palabras.

Aconsejan no excederse de las 80 palabras en esta parte. Todo un reto, ¿eh? Por mi parte, conseguí resumirlo todo en menos de 60 palabras, después de reducir y recortar mucho el párrafo original. Fue lo último que redacté, y de lo más difícil. Cuatro líneas que funcionan como carta de presentación sobre tu obra. No me gusta nada leer cosas sobre que «hay que lograr que interese, que llame la atención…» pero, por desgracia para nosotros y nosotras, escritores sin representante, debemos hacerlo.

Como en esta parte me sirvieron muchísimo los ejemplos que encontré, os dejo mi parrafito, por si a alguien pudiera servirle:

Puente es una novela realista de 89.400 palabras dirigida a público joven y adulto que narra la complejidad del momento vital en el que uno va dejando atrás la juventud y debe enfrentarse a una vida adulta con la que no se identifica, así como la influencia que los vínculos personales tienen en esa transición inevitable.

– Sinopsis

Otro imprescindible, por supuesto. En este sentido, yo estaba muy perdida. Después de meses y años con la obra en la cabeza, metida de lleno en su revisión, me resultaba muy difícil alejarme lo suficiente como para redactar una sinopsis que lograra encuadrar la obra sin destripar ninguna trama. Así que lo que hice fue redactar varias propuestas, editarlas y adecentarlas y mandárselas a amigos que no habían leído el manuscrito. Y, por supuesto, bombardearlos a preguntas: ¿Cuál os gusta más? ¿Cuál crees que engancha más? ¿Crees que queda todo claro? ¿Es fácil de comprender?

Aconsejable no excederse de las 150-200 palabras (siempre mejor 150). La parte buena del sudor que me costó enfrentar este paso es que cuando la editorial me pidió una sinopsis para la contraportada… ¡Ya la tenía hecha!

Fue la siguiente:

Mónica pasa un extraño puente de cuatro días con sus viejos amigos de la universidad. Hace años que apenas tiene relación con ellos, pero Marta y Pablo se han empeñado muchísimo en organizarlo todo. Conforme pasan los días, no le queda otra que enfrentar la vida de la que ha estado huyendo, así como el último desplante que le hizo a Alberto… Allí, convive con los que ella pensaba que ya eran fantasmas de su pasado y descubre la verdad que se esconde tras ese reencuentro. Todo ello la acaba empujando a una transformación que la saca de la apatía donde estaba sumergida por convicción propia.

Los recuerdos, las sorpresas y la necesidad de construir un futuro que le haga justicia al presente provocan que Mónica acabe recordando por qué sigue viva. Aunque sea a costa de una de las noticias más duras que ha recibido jamás.

– Sobre los personajes

Como he apuntado antes, si algo tenía claro es que Puente era una novela que se centraba en la evolución de sus personajes. Por ello, decidí centrarme en este aspecto para potenciar sus fortalezas y su atractivo. Así que en esta parte me permití explayarme un poco más y me ocupó poco menos de página y media (unas 600 palabras). No la voy a copiar porque sería una buena chapa (aunque si a alguien le interesa no tengo ningún problema en hacérsela llegar), pero puedo detallar un poco más cómo lo elaboré.

Esta parte puede aprovecharse también para contar todo eso que no ha cabido en la sinopsis o que no encajaba porque está visto desde una perspectiva más analítica.

Yo comencé escribiendo un primer párrafo sobre que la novela se desarrolla en una época actual y retrata una generación inconforme con la realidad que le ha tocado vivir. Presenté los nombres de los personajes y maticé que cada uno de ellos intentaba arrojaba un enfoque diferente.

Después, desgranaba personaje a personaje (cada uno en su párrafo correspondiente), empezando por Mónica, la protagonista, e informando aquí de que ella narraba todo en primera persona y en tiempo presente (y así informaba del tipo de narrador, algo también importante). Contaba un poco el contexto de cada uno (qué han estudiado, cómo eran cuando eran amigos en la universidad) e informaba de su actitud y/o forma de ser en «la actualidad», es decir, en el tiempo en el que transcurría la novela.

Finalicé subrayando que los personajes constituían el pilar fundamental de la novela y cómo la relación entre los cinco surcaba la trama principal mientras que cada personaje tenía sus tramas secundarias, que iban resolviéndose conforme avanzaba la narración (recordad: sin destripar nada, para eso está la lectura del manuscrito).

– La intención de la obra

Algo también crucial, porque expresando qué queríamos conseguir al escribir nuestra obra vamos a contar algunas cosas que no podríamos narrar de otra manera. Algunas preguntas que me ayudaron a completar esta parte:

  • ¿Qué intentaba al comenzar a escribir?
  • ¿Qué mensaje quiero que llegue al lector?
  • ¿Qué me gustaría provocar en el lector?
  • ¿Qué reflexiones u opiniones me gustaría suscitar?
  • ¿Por qué me decanté por esa voz narradora?
  • ¿Por qué he elegido dirigirme a ese tipo de público?
  • ¿Por qué ese género?
  • ¿Por qué he estructurado así la novela? (capítulos, escenas, partes…)

Estas son algunos interrogantes que yo escogí responder, pero hay infinitos. Se trata de que dejemos claro qué queremos conseguir con nuestra obra, qué teclas hemos querido tocar, y por qué y de qué manera hemos puesto determinados recursos narrativos a merced de nuestras intenciones.

Otros pasos que yo seguí para rematar mi propuesta editorial

¡Ya tenemos nuestra propuesta editorial, pero el trabajo todavía no ha terminado! De nuevo, echo mano de mi experiencia personal para arrojar unos últimos consejos que en su momento me apliqué a mí misma.

Hacer una lista de editoriales que aceptan manuscritos y en las que tenemos interés

Con la propuesta editorial redactada y antes de lanzarme a mandar emails, quise hacerme una lista de editoriales con sus correspondientes correos electrónicos para tenerlos a mano. En mi experiencia, busqué editoriales que estuvieran interesadas en publicar obras de autores noveles y/o interesadas en narrativa realista. También editoriales aragonesas, pero no tuve mucha suerte, puesto que no encontré ninguna que aceptara manuscritos.

No os puedo mentir: es una parte que puede hacerse dura. Dejando de lado algunos géneros que ahora gozan de más aceptación porque hay editoriales pequeñas y valientes que los apoyan mucho, en general uno se encuentra con editoriales que tienen la recepción de manuscritos cerrada, que te dicen que no buscan nada hasta el año siguiente (¡o incluso hasta dentro de dos años!)… Así que hay que enfrentarlo con la cabeza fría y, sobre todo, con confianza en nosotros mismos.

Redactar un buen mensaje para el cuerpo del email

Aunque uno prepare un email cargadito de adjuntos, hay que conseguir que la persona que está al otro lado de la pantalla se interese por echarle un vistazo a esos documentos. Por ello, redacté un mensaje que resultara conciso y que también informara sobre algunas características de la obra.

Primero, las presentaciones:

Mi nombre es Elena Cortés Alonso, nací hace 27 años en Zaragoza y hoy me he lanzado a haceros llegar el manuscrito de mi novela Puente.

Tras esto, al ataque con otro párrafo que dibujara un poco la obra, así que reciclé el parrafito con el que comenzaba el documento de «Datos de la obra», puesto que aunaba lo más importante: número de palabras, género, público al que va dirigido y de qué va la obra. Después, señalaba los documentos que había adjuntado y qué se podía encontrar en cada uno de ellos, y me despedía de manera amistosa (las formalidades me dan un poco de pereza, en estos casos prefiero parecer más cercana que seria).

Y, por supuesto, un asunto de email adecuado y breve: «Envío de manuscrito – Puente, de Elena Cortés Alonso» (hay que ponerlo fácil por si en algún momento quieren buscar tu correo en su bandeja de entrada, así que título de la obra y nombre completo).

Propuesta editorial - Hay vida después de la oficina

¡Hasta aquí mi experiencia sobre la elaboración de mi propuesta editorial! ¿Habéis echado alguna parte en falta? ¿Hay algo que añadiríais o quitaríais adaptándolo a vuestro caso?

Fue una labor que me costó bastantes días porque he de admitir que la obra llevaba en barbecho un tiempo, y tardé un poco en arrancar. Pero llegó el 2019 y como propósito de principios de año me dije que iba a sacarla de ese cajón. De manera que ni yo misma pude sospechar nunca, meses después mi teléfono sonaba y una voz me decía firme: «Quiero publicar contigo». Mi primer impulso fue no creerlo. Luego ya lo fui asimilando y me caí de culo de la sorpresa y la felicidad.

Así que os animo a todos y todas a que venzáis esas barreras que a veces nos autoimponemos e intentéis darles alas a vuestras pequeñas criaturas. En ocasiones parece que no sabemos por dónde empezar, que no podemos abordarlo o que no vamos a saber hacerlo. Pero siempre podemos, y siempre sabemos. Debemos pensar que nadie conoce mejor nuestras obras que nosotros mismos. Espero que este relato sobre mi experiencia os pueda servir para elaborar vuestras propuestas, o al menos os sirva para aclarar un poco las ideas. Yo opté por este formato, pero hay miles.

Y, por supuesto, si necesitáis ayuda o queréis ver los documentos que incluí en mi propuesta editorial, estoy a vuestra disposición. Estoy encantadísima de ayudar; somos una comunidad fuerte y muy apasionada, y cuanto más nos apoyemos entre nosotros y nosotras mucho mejor.

¡Nos leemos!

Share:

2 comments

  1. Jorge Pérez 3 junio, 2020 at 12:22 Responder

    Interesante entrada. Yo estoy dando los últimos coletazos a una propuesta editorial, y confesaré que sí me has hecho plantearme algunos cambios, por pequeños que hayan sido. No obstante, mi propuesta es muy diferente a la tuya, creada a modo de presentación, en el que el sentido gráfico y el diseño también son importantes. Esto lo he hecho atendiendo a una serie de post publicadas en el blog personal de la editora principal de una editorial pequeña. En cuanto al contenido, he incluido un resumen amplio (800 palabras) en el que no se omiten spoilers; es algo que muchas editoriales piden que se incluya.
    ¡Saludos!

    • Lena C. Alonso 4 junio, 2020 at 17:34 Responder

      ¡Muchas gracias por tu comentario, Jorge! La verdad es que me encantaría saber más de tu propuesta, porque suena muy interesante 🙂

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *