DestacadoSocial

¿Qué es el porno inspiracional?

Porno inspiracional - Hay vida después de la oficina

Stella Young y el porno inspiracional

El concepto de porno inspiracional llevaba meses sobrevolando por encima de mí, pero no lo entendí al 100% hasta que no vi la TED Talk de Stella Young hace no mucho. El título ya da muchas pistas: I’m not your inspiration, thank you very much (No soy tu inspiración, muchas gracias).

Stella Young era una humorista, periodista y activista por los derechos de las personas con discapacidad. Nacer con el trastorno de la osteogénesis imperfecta (comúnmente conocido como «huesos de cristal») provocó que durante la mayor parte de su vida tuviera que usar una silla de ruedas como herramienta.

Porno inspiracional - Hay vida después de la oficina

Stella Young.

Young acuñó el término porno inspiracional para definir el hecho de cosificar a personas con diversidad funcional en nuestro propio beneficio. Es decir, bajo el paraguas del porno inspiracional se agrupan todas esas situaciones en las que decimos que una persona con discapacidad nos resulta inspiradora sólo por su discapacidad.

En su charla, la humorista y comediante comienza contando cómo fue su infancia en una población rural de Victoria (Australia). Sacaba unas notas normales, se peleaba con sus hermanas, quedaba con sus amigos, veía la televisión… Y de repente, cuando tenía 15 años, alguien del pueblo le dijo a sus padres que la querían proponer para un premio de la comunidad. Sus padres sencillamente dijeron: Qué bien, pero Stella no ha hecho nada.

Nada, nada especial, si -como ella misma relata- se dejaba su discapacidad fuera de la ecuación. ¿Qué tenía de extraordinario tener una vida de quinceañera normal? Absolutamente nada. Pero Stella Young había nacido con una discapacidad que para algunos de las personas de su pueblo era motivo para premiarla.

Como esta, la australiana narra más anécdotas acerca de cómo a lo largo de su vida se fue topando siempre (incluso antes de ser famosa) con personas que esperaban que las inspirara (como un alumno que, siendo ella profesora, le preguntó que cuándo iba a dar su discurso de motivación, que eso era algo que las personas con discapacidad siempre hacían en su instituto o personas que simplemente le paraban por la calle para decirle lo «valiente» que es). En verdad: ¿cuántos de los asistentes a esa TED Talk estarían esperando que diera una charla sobre lo maravillosa que es la autosuperación cuando convives con una discapacidad? ¿Cuántos de nosotros lo habríamos esperado si estamos en un evento así y la vemos aparecer sobre el escenario?

Bueno, señoras y señores, me temo decepcionarles estrepitosamente. No estoy aquí para inspirarles. Estoy aquí para decirles que nos han mentido en relación a la discapacidad. Sí, nos han vendido la mentira de que la discapacidad es Algo Malo, A mayúscula, M mayúscula. Es algo malo y vivir con una discapacidad te hace excepcional. No es algo malo y no logra hacerte excepcional.

(Stella Young en su TED Talk)

A pesar de que a veces lo hagamos de manera inconsciente, pensar que las personas con diversidad funcional están allí para inspirarnos las cosifica y las reduce al mero concepto «persona con discapacidad», como si no pudieran ser otra cosa más allá de eso.

Una actitud positiva no convierte las escaleras en rampas

Porno inspiracional - Hay vida después de la oficina

Cuando investigas sobre la discapacidad, una de las primeras lecciones a aprender es el uso del lenguaje y de la nomenclatura. Se habla mucho en el castellano de hoy en día sobre el uso de «discapacitado» o «persona con diversidad funcional», por ejemplo. Sin embargo, algo en lo que tendríamos que pensar más a menudo es que el término «persona con discapacidad» no hace referencia a la relación que esa persona tenga con su cuerpo o con su afección, sino a cómo la sociedad y el mundo en el que vivimos los discapacita, por ejemplo, habiendo siempre más escaleras que rampas, existiendo bordillos para entrar en casi cualquier portal (en serio: fijaos) o tomando medidas como reservar asientos en cines y conciertos para personas con movilidad reducida en los que sus acompañantes sin discapacidad no les pueden acompañar.

Son ejemplos tontos y rápidos que me vienen a la cabeza, pero hay miles. Dedicad un día a pensarlo mientras lleváis a cabo vuestra rutina diaria: acabaréis cansados de reconocer detalles que hacen que la vida de las personas con movilidad reducida, por ejemplo, sea un auténtico coñazo por cómo está construida la sociedad.

Nos inflamos de mensajes inspiracionales pensando que eso nos hace mejores personas (nos inspiran) sin tener en cuenta que así estamos cosificando a las personas con diversidad funcional, convirtiendo su discapacidad en un motivo para alegrarnos de que nosotros no la tengamos. No deja de ser una manera de pensar: «Wow… Podría irme peor». Tratamos a las personas con discapacidad como si su diagnóstico los hiciera excepcionales, y no. Rotundamente no. Lo que los puede hacer excepcionales es lo que hagan con sus vidas y cómo se tomen su existencia, como es común a todos los seres humanos que compartimos planeta.

Claro que una buena actitud va a mejorar siempre nuestro bienestar, pero no mezclemos cosas que no tienen nada que ver. Como señala Young en su charla: sonreír ante un montón de escaleras no las van a convertir en una rampa.

Porno inspiracional - Hay vida después de la oficina

Joyas de una búsqueda rápida en Google

Un cambio de actitud necesario

Estos días he estado reflexionando mucho sobre este concepto, y haciéndome preguntas sobre ello. He pensado mucho en todas las personas que tengo a mi alrededor, familiares, amigos y conocidos, que trabajan con personas con diversidad funcional. Docentes, terapeutas, trabajadores sociales, monitores y dinamizadores sociales… Y he pensado en aquellos que suben fotos a sus redes sociales con las personas con las que trabajan, y llenan sus perfiles de frases inspiradoras, hablan de «mundos especiales», de la fuerza que las personas con discapacidad con las que trabajan les dan, que sueltan uno de esos «¡Son tan majicos que me encantan!»… Y, por otra parte, he pensado en todos aquellos que no se vanaglorian de nada, que cumplen su trabajo con pasión y profesionalidad pero que no necesitan presumir de ello (ni de ellos).

Soy consciente de que eso, como tantos otros, es un constructo cultural, algo que a veces seguimos reproduciendo sin cuestionamiento porque, llanamente, no nos hemos dado cuenta de nuestra actitud. No obstante, como Young explica para finalizar su charla:

La discapacidad no nos hace excepcionales, pero cuestionar lo que uno cree saber al respecto sí que lo hace.

Si estamos empeñados en tratar a las personas con diversidad funcional como «seres excepcionales»… ¿dónde queda la inclusión?

Os dejo la TED Talk de Stella Young (subtitulada al español) y también su transcripción, que está disponible aquí.

Share:

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *