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You (Netflix): Stalkear nunca es sano

You Netflix - Hay Vida Después de la Oficina

Pero si un poquito de stalkeo al año no hace daño… ¿no?

Acuden a la cabeza situaciones varias. Por ejemplo, un “me gusta” que se le escapa a alguien husmeando en tu perfil, y tú lo pillas y sólo puedes pensar: “¡Qué mona! ¡Me cotillea y todo!”. O, dándole la vuelta, tus dedos tecleando en la barra de búsqueda de esa red social el nombre de esa persona a la que has decidido marujear un poquito, y que llevas stalkeando un tiempo, así, sin más, como hobbie, de manera inocente incluso.

Bien, pues a todos los que os identifiquéis con alguna de las dos situaciones que acabo de descubrir os voy a poner deberes: Por favor, ved You (Netflix) y pensad sobre ello.

Porque sí, si algo me ha gustado de You (a pesar de sus irregularidades, que son bastantes) es que me ha hecho pensar en que estamos todos un poquito enfermos. Hala, qué burra soy, ¿no? Pues no. De verdad. Viendo la serie uno se da cuenta de cómo se nos va de las manos esto del stalkeo.

¿Stalkeo? ¿You? ¿Qué dise?

En You, observamos cómo Joe Goldberg (Penn Badgley), un treintañero de Nueva York atractivo y algo misterioso, conoce a Beck (Elizabeth Lail) en la librería de la que él es dueño. Ella, una joven que está en la gran ciudad intentando ganarse la vida como escritora, da pie a Joe para unos sanos flirteos con la literatura como tema central y Joe siente un flechazo. Madre mía, Beck. ¡Madre mía! Si es que eres una tía maravillosa y muy sexy y seguro que has venido a mi librería, justo mi librería, porque querías conocerme, que nos casáramos y que tuviéramos unos cuantos hijos.

You Netflix - Hay Vida Después de la Oficina

Foto: Netflix

La voz narradora de Joe, que guía el relato dándole una perspectiva que engancha y que descoloca, nos va a ir dando pistas de cómo de averiado de la cabeza está. Pero, al principio de la serie, nos quedamos prendados de lo guapo que es Joe y el salseíto del tonteo entre los dos y vamos dejando pasar algunos detalles que son, más bien, espeluznantes. Y es que desde el minuto uno nuestro amigo Joe se va montando una película que da miedo. Por ejemplo, cuando Beck paga un libro con tarjeta, su voz nos informa de que ella tiene dinero en efectivo seguro, pero que le está dando su tarjeta bancaria para que él pueda leer su nombre. ¿Seguís pensando que Joe es supermono? En serio, haced los deberes.

Y así, de risas, aunque Joe es todo un romántico que no tiene redes sociales porque prefiere pasar el tiempo leyendo y cuidando de su vecino Paco (un niño con una vida familiar muy dura), su empleado de la librería le comenta que por qué no mete el nombre de Beck en Internet y la espía un poquito. Nuestro protagonista declina la oferta, claro, ¿cómo va a hacer eso? Si es un señor, por favor.

Pero claro que lo hace. En la tranquilidad de su casa, Joe teclea el nombre de Beck y se empieza a armar la marimorena.

Cotillear llevado al extremo para que nos demos cuenta de su gravedad

A eso se dedica You. A exagerar una situación que para muchos de nosotros es cotidiana para mostrarnos que, efectivamente, nos volvemos un poco locos con esto de repasarnos la cuenta de Instagram de alguien o merendarnos todas las fotos públicas que se pueden ver en su Facebook. Porque Joe empieza así y pensamos “Anda, mira, ¿quién no ha hecho eso alguna vez?” y acaba rastreando a Beck, siguiéndola a todas partes, plantándose delante de su casa y quitándose de en medio a todo el que se interponga en su camino. Y, al mismo tiempo que hace todo eso, tenemos sus pensamientos en nuestros oídos, nos narra por qué hace todo lo que hace y tiene tantísimo sentido en su mente, tanta coherencia, que asusta (¿os suena eso de “lo hago porque te quiero”?). Si uno baja la guardia, podría hasta estar de acuerdo con él. Y esa es la magia (aterradora) de You.

Porque, como he dicho, la serie tiene irregularidades, sobre todo boquetes de guión que duelen un poco, y por ello los personajes de los dos protagonistas son, sin duda, lo más trabajado (tal vez porque proviene de una novela). Ella porque a pesar de ser la personificación de la incertidumbre y el postureo que, dicen, nos caracterizan a los millennials, no es un personaje manoseado con pereza que retrata a una tía tonta y ya. Beck se nos presenta como alguien bueno pero con vida propia que, por desgracia para ella, está rodeada de personas que se aprovechan de esa bondad para controlarla y manipularla. Y Joe porque engrosa esa lista cada vez más larga de villanos con los que tenemos una relación de amor-odio porque son unos psicópatas pero a ratos nos ganan.

Aunque he de decir que hay un momento de la serie en la que Joe se me hace casi insoportable, no porque me caiga mal sino porque protagoniza situaciones que me son hasta duras de seguir viendo porque te das cuenta de cómo está su cabeza mientras la tensión va subiendo. No obstante, este truquito de poner a un actor atractivo (y con carrera de personajes salseantes, pues Penn Badgley alcanzó popularidad en Gossip Girl) a interpretar a un loco es una trampa mortal y, de hecho, el propio Badgley se dedica a responder tuits de fans que aman a Joe:

(Podéis leer más respuestas aquí).

En definitiva, You de Netflix se presenta como una serie de las que apetece ver cuando quieres algo más ligero, pero acaba sorprendiendo con momentos de auténtico thriller y con un personaje protagonista que da mucho miedo (y que seguirá haciendo sus cosas en una segunda temporada, por cierto). Como veis, lo que destaco es cómo se han aprovechado de algo tan contemporáneo como el hecho de cotillear a alguien por Internet para construir una trama que da escalofríos. Lo cotidiano, como siempre, acaba siendo lo que más temor da si nos lo muestran de la manera correcta. Y, al menos yo, ahora me lo pienso dos veces cada vez que me apetece stalkear a alguien que no aporta absolutamente nada a mi vida, salvo quebraderos mentales. En serio, haced los deberes y me contáis qué tal.

You Netflix - Hay Vida Después de la Oficina

Jaja ola Beck, te espío porque el amor es así. /Foto: Netflix

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